lunes, 12 de agosto de 2013

Está acaeciendo un momento histórico en mi vida y a nadie parece importarle, está demoliendo la casa de la esquina, nunca entré, nunca pude aventurarme en esa mole, una construcción antigua que siempre me pareció misteriosa y a la cual varios entraron para robar los restos de la vida que la gente que la habitaba dejó ahí. Quiero que sea un momento histórico, pasé muchos años por ahí y siempre me quejé de la inutilidad de ese edificio, pero ahora que veo como lo demuelen me da pena, pena porque esa parte de mi espacio visual ya no estará más y cuando quiera contarle a la gente la historia del lugar, no podré porque no habrá evidencia física para eso, todo esto mientras fumo un cigarro, en realidad no, en realidad pienso que eso lo haría más interesante me haría ver más intelectual, pero esa es mi realidad, fumé hace un rato y dejé que la colilla se estrellara en el suelo, muy poca congruencia con mis pensamientos ecologistas, mi colilla con rastros del labial que me puse, uno bien rojo, como me gustan, siempre me ha gustado que las colillas queden con esa mancha roja, aunque históricamente los cigarros con marcas de labial son como de la amante que fumó y lo dejó en el cenicero como evidencia, igual que las marcas de labial en las camisas, supongo que me gusta verme a mí misma como amante, aunque de verdad, preferiría ser la mujer que espera en casa, esa que usa labial de vez en cuando y para ocasiones importantes, pero qué va, yo sé que no soy de esas, esto de la verborrea se ha transformado en una parte importante de mis días, ¿cómo le decían en mis clases de lenguaje en el colegio? corriente de la conciencia creo...espero acordarme de que demolieron la casa de la esquina para siempre, aunque creo convincentemente que si no fuera por lo que escribí ahora, no lo recordaría a los 40 cuando de nuevo me suma en un monólogo personal y del que nadie sabrá, cuando mire para atrás mi vida y vea cuantas posibilidades tuve cuando tenías 19, y bueno que se yo, si al final me muero a los 27 como los grandes, pero aceptémoslo ya no fui una rockstar, si a penas se tocar La menor en la guitarra, y estoy segura de que así no se escriben las notas, quizás sí nací para ser dueña de casa y me tarde un par de hombres y un par de años en descubrirlo, eso sería, no quiero escribir más